On top of the game by Bram Reijnders
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On top of the game 2020

Bram Reijnders

MaderaTécnica mixtaEpoxyTableroEl plastico
100 ⨯ 150 cm
Precio a consultar

Okker Art Gallery

  • Sobre la obra de arte
    The layered works of artist Bram Reijnders (1974) are the answer to the question ‘what is reality?’, Which he asked himself in response to the world around him in which advertising, political play, media hypes and self-glorification through social media give distorted images to the public.

    Reijnders’ work dialogs with contemporary society through our cities, cultural differences, and our icons. This conceptual aspect of his work transcends inspiration which manifests in his images.

    With his outspoken photography he creates a “visual language”. The artist is constantly exploring our liquid post-modern society with enthusiasm. Edges that shine and crack are the limits where world-famous characters, childhood reminiscences emerge. Creating a compelling aesthetic result.

    Reijnders intimate artistic influences are fed by the intensity of abstract expressionism and the pop dimension of everyday products, news and objects. In his photographic works, the artist provides a glimpse in time when ordinary, lonely places and objects gain an emotional quality.
  • Sobre el artista

    Charley Toorop no era un artista que se pudiera pasar por alto fácilmente. Sus cuadros no gritan para llamar la atención, sino que te atrapan directamente a los ojos. Era una mujer que forjaba su propio camino en un mundo lleno de pintores masculinos, con un pincel como arma y un espíritu inquebrantable como brújula.

    Nacida como Annie Caroline Pontifex Toorop el 24 de marzo de 1891 en Katwijk aan Zee, Charley era hija del famoso artista simbolista Jan Toorop. Desde muy temprana edad se sumergió en el mundo del arte, pero eligió explícitamente su propio camino. Donde su padre se movía en el misticismo y el ornamento, Charley buscaba la verdad de lo visible: cruda, directa y sin adornos.

    En las décadas de 1920 y 1930 desarrolló su estilo característico: realista, de colores brillantes, con contornos duros y una visión intensa, a veces despiadada, de sus sujetos. Pintó principalmente retratos: de obreros, de campesinos y de ella misma, siempre con una profunda conciencia psicológica. Su obra es poderosa, casi física, y refleja su creencia de que el arte debe estar en el corazón de la vida.

    Charley Toorop fue más que una pintora: fue un eje central de la vida artística holandesa. Su casa en Bergen (N-H) se convirtió en un lugar de encuentro para artistas innovadores como Piet Mondriaan, Gerrit Rietveld y la joven generación de la Escuela de Bergen. Ella animó y conectó, pero nunca perdió su autonomía.

    Como madre soltera, crio a tres hijos, entre ellos a Edgar Fernhout, quien se convirtió en artista. Su relación con la maternidad, el arte y el ser mujer sigue siendo motivo de investigación y admiración. En una época en la que las mujeres en el mundo del arte eran vistas principalmente como musas, Charley era decididamente una creadora y dueña de su propia imagen.

    En sus últimos años continuó trabajando incansablemente, a menudo a pesar de las molestias físicas. Sus pinturas de este período, como sus penetrantes autorretratos, dan testimonio de una introspección y una fuerza poco comunes. Murió en 1955 en Bergen, pero su legado sigue vivo, no sólo en museos como el Museo Kröller-Müller o el Museo MORE, sino también en la forma en que las artistas femeninas reivindican su lugar hoy en día.

    Charley Toorop pintó la vida como ella la veía: confrontativa, honesta y llena de profundidad existencial. Ella no era una estilista, sino una buscadora de la verdad, y su trabajo continúa inspirando reflexión.

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