Provençaals heuvellandschap 1910 - 1940
Wilhelm Kaufmann
MaderaTableroPintura de aceitePintura
60 ⨯ 80 cm
Precio a consultar
Bruning Heintz Fine Art
- Sobre la obra de arteGrootte 60 x 80 cm
Signatuur Handgesigneerd
Materiaal olieverf op board
Stroming Klassiek impressionisme
Locatie Tavernes
Provenance Particuliere collectie Nederland, destijds aangekocht bij een galerie in Wenen
Het landschap toont een typisch Provençaals heuvellandschap, opgebouwd uit glooiende velden, lage muurtjes, verspreide huizen en slanke bomen die doen denken aan cipressen en olijfbomen. In het midden van de compositie ligt een huis met een rood dak, dat als visueel anker fungeert. Het warme rood contrasteert krachtig met de omliggende okers, gelen en roze tinten van de akkers. Deze kleuren suggereren zonovergoten aarde, dorre velden en het intense licht van Zuid-Frankrijk. Op de achtergrond rijst een bergketen op in koele blauwen en grijsgroene nuances. Deze koelere tinten vormen een tegenwicht voor de warme voorgrond en creëren diepte. De lucht is breed en beweeglijk geschilderd, met zichtbare, energieke penseelstreken die het schilderij een levendige dynamiek geven. Kaufmann werkt niet fijnzinnig of fotografisch; hij abstraheert het landschap tot krachtige kleurvlakken en ritmische lijnen. De verf is op sommige plaatsen dik aangebracht, wat het oppervlak een tastbare, bijna reliëfachtige textuur geeft. Deze directe manier van schilderen suggereert dat het werk mogelijk “en plein air” is ontstaan, ter plekke in Tavernes, waarbij de kunstenaar de indruk van licht en kleur belangrijker vond dan exacte detaillering. De vermelding van Tavernes in de Bouches-du-Rhône plaatst het schilderij duidelijk in de traditie van kunstenaars die zich aangetrokken voelden tot het Provençaalse licht. Dit is een regio die bekendstaat om haar intense kleuren en heldere atmosfeer. Het resultaat is een expressief, kleurrijk en harmonieus landschap dat zowel de warmte als de levendigheid van Zuid-Frankrijk overtuigend oproept. - Sobre el artista
Wilhelm Kaufmann (25 de mayo de 1895 - 14 de febrero de 1975) fue un pintor austriaco cuya vida y obra estuvieron profundamente entrelazadas con las convulsiones culturales de la Europa del siglo XX. De talento excepcional desde temprana edad, se convirtió, con tan solo dieciséis años, en el estudiante más joven admitido en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde estudió con el influyente pintor Rudolf Bacher.
Su temprana promesa artística se vio interrumpida por la Primera Guerra Mundial. Kaufmann sirvió tres años en el frente ruso-albanés y fue condecorado con la Cruz de Oro al Mérito Austrohúngara por su valentía. Tras la guerra, regresó a Viena decidido a dedicarse al arte independiente, sumergiéndose en los vibrantes círculos vanguardistas de la ciudad. Expuso con la progresista Secesión vienesa y se unió al colectivo modernista Sonderbund Österreichischer Künstler. En 1927, se convirtió en miembro de la Hagenbund, otra asociación líder de artistas vanguardistas.
La anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938 frenó abruptamente esta floreciente vida cultural. Tanto la Secesión como la Hagenbund se disolvieron, y Kaufmann se enfrentó a una prohibición profesional bajo el régimen. Obligado a abandonar la pintura, trabajó como obrero no cualificado en una fábrica de engranajes hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Con el fin de la guerra, Kaufmann desempeñó un papel clave en la reconstrucción de la comunidad artística vienesa. De 1945 a 1956, dirigió la sección de pintura de la Asociación Profesional de Artistas Visuales y participó en la exposición antifascista "¡Nunca olvides!" en 1946. Ese mismo año, se reincorporó a la Secesión vienesa. En 1948, su obra se presentó en el concurso de pintura de los Juegos Olímpicos de Verano de 1948, una inusual intersección entre arte y deporte. También recibió un encargo municipal para retratar a la campeona olímpica de jabalina, Herma Bauma. En 1949, fue nombrado profesor y en 1950 se unió a la Asociación de Artistas Visuales de Viena. El compromiso de Kaufmann con el deporte no fue meramente temático. En los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, recibió un Diploma Honorífico de Pintura y Gráfica, presentando obras como "Esquiador", "Hockey sobre hielo" y "Escena de fútbol" en tinta china, junto con un óleo titulado "Fútbol". Estas dinámicas composiciones reflejaban su fascinación por el movimiento, un entusiasmo que se reflejaba en su amor personal por el patinaje de velocidad y el tenis de mesa.
Estilísticamente, Kaufmann prefería trabajar al aire libre, empleando gouache, acuarela y tinta para capturar paisajes urbanos y pastorales. Creó vívidas impresiones de ciudades austriacas como Salzburgo, Viena y Graz, pero fue en sus representaciones del deporte y la vida cotidiana donde su sentido del ritmo y la vitalidad emergió con mayor claridad. Sus obras de posguerra, llenas de movimiento y energía humana, son testimonio de resiliencia y renovación en un siglo fracturado.
Wilhelm Kaufmann falleció en 1975, dejando tras de sí una obra que une tradición y modernidad, dificultades y esperanza.
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